Un Domingo Afortunado

Abui en su iPadMe levanto y un sol radiante por la ventana anuncia la llegada de un día espléndido; pero, ¡¡¡horror!!! ¡Tengo que pagar mi tarjeta de crédito en mi banco panameño y estoy en Honduras! Me concentro en mi iPad para recordar todo el proceso, y dentro de poco, ¡zas!, yo, una abuela cibernética, logro pagar mi Visa a través de la banca en línea.

¿Qué más le puedo pedir a la vida? Pues bien, la pagué, y el día continúa. Esto de la computadora cada día se me da mejor.😄 ¡Yupi!

Este triunfo me llenó de entusiasmo, así que me puse a jugar “Candi Cros” y… ¡Aleluya! Pasé el nivel 68 después de muchos días luchando. No se rían, es un gran triunfo de mi iPad y yo.

Después de un rato, cierro el “Candi Cros” (mis nietas y mi yerno me dan mucha lata por cómo lo digo) y me pongo a leer La Prensa de Panama. ¡Si, si, en mi iPad! Entre las noticias, encuentro un artículo muy largo sobre las dietas; ¡¡¡ojo, amiga!!! cuando compras pan integral, asegúrate que diga 100 por ciento integral de lo contrario, no estarás comiendo saludable como tú crees.

¿Ya ven las ventajas de tener este dominio del Internet? Pues si, hasta ahora un domingo extraordinario. Pero en eso, grandes nubarrones comienzan a aparecer en el firmamento; ¡uy que miedo! Se fue la magia; ¡que no se dañe la conexión a la Internet!📶

Hasta la próxima amig@s, y como siempre, muchas gracias por leerme.

Anímense a dejarme un comentario allí en esa cajita que aparece abajo.⬇️

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¡¡¡Dale Plomo… Bórrala!!!

Las diferencias culturales y la riqueza del idioma dan origen a situaciones cómicas que gustan y hacen gracia.

Llego a Honduras y hay una gran diferencia en la forma como se usa el castellano. El acento dulzón, palabras y expresiones idiomáticas que dicen lo mismo pero que no suenan igual.
Cuando estoy en España tratando de usar el castellano como debe ser, mezclado con el andaluz de mi natal Sevilla, rematado con acento “americano” como me dice mi familia, se forma un idioma que muestra su evolución desde que Cervantes escribió El Quijote. Es el mismo idioma pero dicho de otra forma e inyectado con los giros y expresiones típicas de cada región.
En Panamá, donde la influencia del inglés es más patente, este se mezcló con un castellano que evolucionó libremente desde la época de la conquista. Se diría que son idiomas diferentes, pero no, son el mismo que usó don Quijote de la Mancha.
Ante estas diferencias, en el lenguaje coloquial, surgen los PREGONES, frases llamadas así porque no dicen nada o, lo que dicen, no tiene nada que ver.
Mi yerno, que vive con la iPad en una mano y el iPhone en la otra, recoge cada pregón y lo pública tras comprobar las carcajadas que provocan en mis nietas, su ilustre concurrencia.
Con estos, ha captado la atención de un público ávido de ideas originales y simpáticas. “La gran Abui” se ha convertido en un personaje pregonero. Hasta su propia etiqueta (hashtag) tiene, #PregonesDeLaRettally.
Les muestro dos o tres para que se hagan una idea. Pero sepan que, cuando el pregón sale a luz, ya se me ha olvidado lo que dije.

#PregonesDeLaRettally - Borrala

#PregonesDeLaRettally 5

#PregonesDeLaRettally

 

Tecnología//Tercera Edad

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– Pero, si sólo tocas ahí y el mensaje se va.
– Y, cómo hago para ver esa foto?
Estas y otras muy parecidas son frases de una conversación casi cotidiana en estos tiempos.
La que pregunta es la abuela y es una abuela cibernética. Ella sabe usar el WhatsApp, el Messenger, escribe en Facebook y hasta usa Twitter, pero cada día tiene nuevas preguntas y las respuestas casi siempre son las mismas:
– “sólo le das clic y ya”.
Dios mío, y, como cuesta hacer lo que para la gente de hoy día es: “sólo le das clic y ya”.
Lo cierto es que el impacto de toda esta tecnología ha cambiado la forma de ” matar el tiempo” de las personas mayores. Hablo de personas de más de sesenta años que han cambiado la hora de la novela por la iPad. Sé que muchas han contratado profesores para que les enseñen y me dicen que es muy difícil porque “lo que me explica hoy se me olvida para clase siguiente,” pero están ahí aprendiendo y practicando.
Cuando yo pienso que mi madre a los 65 años era una anciana y hoy día veo a mis amigas usando la computadora, la verdad es que estamos hablando de una generación impresionante. Tenaz, luchadora y pensando que cada día se aprende algo nuevo.
En las reuniones oyes frases como esta, “yo chateo todos los días con mi nieto que está en Boston”, y otra que dice: “yo le mando fotos a mi nieta a través del WhatsApp.”
Esta generación ha visto nacer la televisión, el teléfono inalámbrico, la computadora, el celular y toda esta locura llamada “redes sociales” que te mantienen informado al segundo de lo que pasa en cualquier rincón del mundo pero claro, para eso debes aprender a tocar las teclas correspondientes y eso es lo difícil. Difícil pero no imposible, como lo demuestran tantas personas mayores que han superado todos los retos y se mantienen al día.
No sabemos adonde vamos a llegar, ni qué sucederá con los avances tecnológicos que vendrán, pero si sé que, sin importar la edad, estaremos listos para “sólo dar un clic y ya”.